Hablamos muchas veces de tratamientos faciales, productos u ornamentos para potenciar la belleza, que complementen y resalten nuestros puntos fuertes. Pero de lo que rara vez oímos hablar es de tratamientos para mitigar la belleza femenina, como parece ser el caso de una tradición generacional de Birmania según la cual algunas mujeres se tatúan por completo el rostro con dibujos.

La leyenda cuenta que dicha costumbre, fuertemente arraigada en algunas zonas del país hoy conocido como Myanmar, se llevaba a cabo para disimular la mítica belleza de las mujeres locales, dejando así de atraer a los insaciables reyes birmanos. La otra cara del mito nos dice que el dolorosísimo proceso de tatuar los rostros (párpados y labios incluidos) se llevaba a cabo para inmortalizar el momento del cambio de niña a mujer.

Actualmente, y después de que dicha práctica fuera perseguida durante gran parte del siglo pasado, sólo unas pocas mujeres de edad muy avanzada conservan los tatuajes. No han sido pocos los fotógrafos que han perseguido imágenes de estas ‘supervivientes’, que hoy en día nos dan la impresión de haberse quedado atrapadas en un tiempo pasado y misterioso.

En los últimos años, coincidiendo con el auge turístico que se vive en la región, estas mujeres han pasado a convertirse en auténticos reclamos para los visitantes. Sin duda, la expresividad salvaje que transmiten es lo que a muchas nos sorprende y fascina a partes iguales.
Imágenes: Wikimediacommons.com; Flickrhivemind.com
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